La historia de mi iPhone
28 September 2007
Bien lo prometido es deuda. Mi amigo Pablo estaba en New York de vacaciones desde el martes 18. Yo había acordado con él que el martes 25 le llamaría para confirmarle la compra del iPhone, siguiendo mi doctrina que expuse en el post llamado Esperad y al que muchos de vosotros me habéis acusado de traicionar (tengo vuestros nombres apuntados).
Pero los acontecimientos se desarrollaron más rápidamente de lo previsto, con la rueda de prensa en Inglaterra, la de Alemania y las declaraciones de Orange y Movistar. La cosa estaba clara, así que encargué el iPhone el viernes más o menos. Así que, efectivamente, esperé, pero tuve que esperar menos de lo que pensaba.
Mi amigo eligió la tienda de la 5ª Avenida para comprar el iPhone. Tuvo que hacer una cola de una hora para entrar pero al final lo consiguió. Cuando salió del cubo de cristal acompañado de Laura, su novia, un joven judío ortodoxo, con su kipá y sus tirabuzones, les seguía entusiasmado enarbolando su propio iPhone y proponiéndole exultante a Pablo hacerse una foto juntos. En vez de reaccionar con presteza, Laura prefirió partirse el culo y alejarse de esta escena, perdiendo una foto que sin duda habría sido diggeada, meneada y digna de aparecer en la sección Miércoles Bizarro del blog Aun más cosas que nunca te dije…
Superado todo esto, se disponían a volver a casa cuando les advirtieron que quizá la maleta no era el sitio más seguro para el iPhone, ya que entre las aduanas y el control de terrorismo, podrían dejarte la maleta hecha unos zorros. Pablo se metió el iPhone en su propio bolsillo durante todo el viaje, dejando la caja vacía en la maleta… ¡e hizo bien! Read the rest of this entry »

Pues ya está. Era un secreto a voces pero uno por prudencia no lo hacía público, pese a que todos los distribuidores Apple de Murcia me habían dicho que ya lo sabían.

Las 







